Cuando el dolor se convierte en solidaridad

En medio del dolor provocado por el terremoto en Colombia, una llamada se convirtió en una poderosa muestra de solidaridad. Federico, padre de Eric Gutiérrez, decidió transformar el dolor por la pérdida de su hijo en ayuda para las víctimas, dejando una historia de gratitud, humanidad y esperanza.

La solidaridad durante estos momentos difíciles me ha hecho recobrar la esperanza, a pesar del dolor de país que estamos viviendo. Me ha mostrado el lado más humano de la gente: una sensibilidad profunda, un corazón grande, una entrega desinteresada.

Las llamadas recibidas de personas que quieren ayudar, quieren donar o hasta viajar para sumarse a las labores sociales de atención a víctimas son muchas.

Pero una de ellas en particular me impactó positivamente: se trata de Federico, el papá de Eric Gutiérrez.

La historia de Eric Gutiérrez y su familia

Éric era el tripulante de American Airlines, cuyo cuerpo estuvo desaparecido por unos días y luego fue encontrado, infortunadamente, sin vida. Se pudo corroborar que había sido asesinado por unos delincuentes cuando intentaron robarlo mediante el uso de sustancias.

En esa ocasión, el alcalde y yo hablamos con Don Federico, el papá de Eric, quien viajó a Medellín para ayudar en la búsqueda de su hijo.

Su actitud me impactó desde un principio. Yo estaba preparado para encontrarme con un padre seguramente triste, pero cargado de rabia por lo que le había pasado a Eric. Pero, sorprendentemente, me encontré con un padre, obviamente triste, pero profundamente agradecido con nosotros y con todas las autoridades que estaban tratando de resolver y hacer justicia en el caso de su hijo.

Justicia y una lección de vida

Hace tantos días, cuando pudimos capturar a los responsables del homicidio, el alcalde y yo nuevamente hablamos con Don Federico, y le dijimos que, si bien lo logrado no nos devolvería a su hijo, al menos sí garantizaba que había habido justicia, como se lo habíamos prometido…

Y una vez más, una lección de vida: sus palabras de agradecimiento nos mostraron la cara real de la humildad, la grandeza y la espiritualidad.

De hecho, nos dijo que en las próximas semanas quería viajar a Medellín y abrazarnos para darnos las gracias personalmente.

Solidaridad con las víctimas del terremoto en Colombia

Pero lo más impactante ocurrió esta semana.

Don Federico me llamó. Yo, la verdad, no me lo esperaba.

Preocupado por el terremoto que vivimos el pasado lunes, me preguntó cómo estaba yo, el alcalde y nuestras familias. Cómo estaba, en general, la situación en Colombia.

Yo le agradecí profundamente su gesto y la llamada, y le di rápidamente un parte de la difícil situación que como país estamos viviendo.

Pero enseguida Don Federico me dice que él quedó eternamente agradecido con esta ciudad y este país, y que él, con unos conocidos, había ido a comprar objetos como cobijas y otras cosas para donar y enviarlas a Colombia para que sean entregadas a las víctimas del terremoto.

Obviamente le di las gracias, muchas gracias… pero seguramente las palabras en ese momento no eran capaces de explicar realmente lo que sentía.

Cuando el dolor se transforma en esperanza

La verdad es que Don Federico, una vez más, me mostraba cómo la humanidad, en la dificultad, es capaz de mostrar su lado más especial.

Por eso digo hoy, y a pesar de lo difícil del momento, que tengo esperanza; esperanza que acompaña a la solidaridad de toda una nación y que, en algo, compensa el dolor de lo vivido.

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